domingo, 18 de mayo de 2014

Madera de mi cruz

No quiero ser tu libro de cabecera
que usas y guardas a tu antojo
segura que siempre lo encuentras
No pretendo ser ese dios carmesí
que buscas en tu espejo
simulando besos a traición.
No pretendo tus ojos en mis versos,
ni tu piel en mi pluma,
ni tu cuerpo en mi ropa,
ni mi ropa en tu rostro,
ni rastros de labios en mi alma.
No soy yo quien pone las reglas
porque no tengo miedo a perder.
                        (el que va abajo no siempre pierde)
Ahora pretendes crucificarme
y empuñarme una lanza
sin temor a ensuciarte las manos
sin saber que eres,
            madera de mi cruz.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario